Un ojo de mosca artificial para la medicina y la robótica

Un equipo de científicos suizos, franceses y alemanes están estudiado el funcionamiento de los ojos de los insectos con el fin de diseñar y fabricar los primeros ojos compuestos de superficie curvada artificiales en miniatura plenamente funcionales.
La investigación cuenta con financiación de algo más de dos millones de la Comisión Europea y se enmarca en el proyecto Curvace. Según la CE, tendrá aplicaciones en campos como la automoción, la  robótica móvil, la confección inteligente y en medicina.
El ojo compuesto presenta características y funcionalidades similares a las del ojo de la mosca del vinagre  –género Drosophila– y de otros artrópodos. Se trata de un pequeño objeto cilíndrico con un diámetro de 12,8 mm y un peso de 1,75 gramos, formado por 630 unidades de base (denominadas omatidios), dispuestas en 42 columnas con 15 sensores cada una.
Cada omatidio se compone de una lente (172 micrones), combinada con un píxel electrónico (30 micrones). Estos sensores poseen avanzadas propiedades ópticas, como una visión panorámica sin distorsiones de 180ºx60º y una gran profundidad de campo, y pueden adaptarse a una amplia variedad de condiciones de iluminación, indican estas fuentes.

Movimiento panorámico

La CE señala que en el futuro, el ojo compuesto artificial podría utilizarse en ámbitos en que resulte primordial detectar el movimiento panorámico. “Así, por ejemplo, se podría colocar un ojo compuesto artificial flexible alrededor de los automóviles para una detección eficaz de obstáculos como puede ser durante las maniobras de estacionamiento, en la orientación automatizada de automóviles o para la localización de vehículos y peatones.

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